Encuentro con Pedro Armestre – Egos Fotográficos

Primera entrega de esta atípica entrevista por fascículos en compañía del fotógrafo Pedro Armestre.
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Pedro, de todas las preguntas que tengo que hacerte hay una fundamental que estructura todo lo demás: En estos tiempos tan impredecibles, donde el periodismo se ha precarizado, vendido y polarizado alcanzando nuevas cotas de mediocridad ¿Cómo haces para que vida y trabajo tengan coherencia entre sí?

Soy lo que soy y vivo como soy por cómo pienso. Evoluciono en mi vida profesional tocando ramas muy diversas y siempre con una meta clara. Tal vez esa inquietud es la que me ha llevado a la búsqueda constante de objetivos compatibles, pero en verdad no existe para mí una diferencia entre vida, manera de actuar y profesión porque entonces esa profesión sería exclusivamente un trabajo. Soy un gran egoísta dentro del mundo de la fotografía porque solo pretendo llegar a donde me gusta.

¿Ese egoísmo del que hablas es compatible con un marco ético?

Claro, no hago tornillos o trabajo en una oficina y luego tengo una vida personal. Parto de un mismo pensamiento para todo, por lo que tampoco me supone un gran esfuerzo vivir de una manera determinada. Más compleja es mi intención –que nunca consigo al 100%– de vivir al límite de la pauta que nos imponen, pero como te comentaba antes vivir, sentir y trabajar construyen un mismo pensamiento.

Según expones, ¿Podríamos decir que todos estos aspectos se retroalimentan?

Por supuesto, una cosa me lleva a la otra… estoy aquí, tranquilo en el patio de mi casa rodeado de algunas plantas viendo con mucho gusto como crecen y esa experiencia –por inverosímil que parezca– me está dando una idea útil para desarrollar con las organizaciones con las que trabajo. Obviamente para poder hacer estos viajes de ida y vuelta entre vida y trabajo tienes que estar en total sintonía, lo que indudablemente pasa por un acto de selección. Hace años que trabajo exclusivamente con organizaciones sociales y medioambientales. Dicho de otro modo, he huido deliberadamente de la empresa y de los medios de comunicación, con estos últimos puedo relacionarme de manera instrumental como un canal de proyección de los proyectos que generamos desde las organizaciones con las que trabajo. En definitiva, salí de los canales y rutinas oficiales del periodismo porque con el tiempo me di cuenta que no me interesaba ni me proporcionaba lo que voy buscando.

13 de marzo de 2019 – Vertedero de Valdemingómez, Madrid Activistas de Greenpeace han bloqueado el acceso de camiones al vertedero de Valdemingómez, protestado contra el uso masivo de plástico de un solo uso y su deficiente gestión © PedroArmestre/Greenpeace

¿Crees que esa actitud puede promover un cambio de enfoque en la profesión?

Yo no voy a cambiar la profesión, me resulta muy pretencioso pensar que puedo ser catalizador de cambios. Desarrollé este enfoque particular y busco cómo alimentar mis inquietudes, pienso en mí, esa es mi primera premisa. Un egoísmo personal que puede ser bien canalizado. Si me siento cadena de transmisión entre distintas realidades, con cumplir esa meta me doy por satisfecho.

¿Qué engrana exactamente esa correa de transmisión?

Uno no vive donde quiere sino donde las circunstancias le colocan al nacer, desde ese escenario se te adjudican una serie privilegios. Por ejemplo, nosotros dos, habiendo nacido en la vieja Europa ya tenemos adjudicados una lista considerable de privilegios. Es tan obvio como real que mucha gente sufre y vive en unas condiciones muy distintas a las nuestras. Yo no voy a cambiar la vida de esa gente, tampoco soy quién para hacerlo, pero sí puedo ser puente, esa correa de transmisión para promover cambios.

Si los datos no me fallan, se estima que tan solo el 12% de la población mundial vive como vivimos nosotros dos, el resto tiene unas condiciones de vida muy duras, a una distancia enorme respecto a lo que conocemos. Me dirijo hacía ese 12% privilegiado mostrando otras realidades en busca de contribuir a una mente crítica y si no le gusta lo que está ocurriendo en ese “otro lado” que actúen en consecuencia.

30 de agosto de 2013 – Las llamas y el humo se elevan en el aire mientras los bomberos extinguen un incendio en Lousame, cerca de A Coruña. En el año anterior, los incendios forestales destruyeron 150000 hectáreas de terreno en España desde enero hasta julio, tras uno de los inviernos más secos registrados © Pedro Armestre

Hablas de trazar puentes entre diferentes contextos culturales y estando de acuerdo contigo concibo que en ese “nosotros” se podrían establecer muchas jerarquías, también en lo que respecta a los diferentes niveles de responsabilidad política y social ¿En qué grado el escenario político es responsable?

El político es el fiel reflejo de la sociedad a la que representa. Quejarnos del político significa quejarnos de nosotros mismos. Es echar balones fuera, una dinámica a la que estamos muy acostumbrados. La culpa de los problemas que tenemos deriva de nuestra manera de ser y de pensar, así como de nuestras propias ambiciones.

Si me aferro a mi convicción de que yo no voy a cambiar el mundo, me tengo que conformar con dar pautas a través de mis imágenes, que los individuos que las visualizan se hagan eco de este mensaje es su responsabilidad. Considero que es el ciudadano –como sujeto que conforma una masa– quien debe promover los cambios, no un profesional de la fotografía ni un periodista, esa actitud egocéntrica es lo que a mí me lleva en cierto modo a alejarme de determinados círculos.

¿A qué actitud te refieres exactamente?

No comulgo con muchas ideas preconcebidas dentro de la propia profesión, ni con la opinión de muchas personas conocidas en este medio. Veo importantes discrepancias entre sus preceptos profesionales y cómo actúan en sus vidas personales, una impostura que raya la doble moral. Sé dónde están los límites de mis expectativas, creo saber porqué hago lo que hago y cómo. A veces, al ver otros proyectos, me cuesta definir sus metas. A priori me asaltan varias dudas: ¿Están esas personas haciendo esos proyectos porque quieres contribuir a erradicar ese problema? –aunque solo sea informando sobre él– o ¿Se van a limitar a hacer una exposición, vender un reportaje o publicar un fotolibro?

En ocasiones estas propuestas no generan ningún beneficio real para la comunidad sobre la que estás trabajando, y cuando digo beneficio no estoy hablando de beneficio económico. El dinero no es más que dinero, aunque es necesario. Para modificar un contexto primero tienes que cambiar la mentalidad de la gente. Si lo consigues parte del dinero ya te sobra porque has creado un interés común para promover un cambio… ya pondrá cada uno de su lado para remar en la misma dirección.

Rechazar esos circuitos implica en gran parte conocerlos y transitarlos. ¿Cómo ha sido tu camino por esta profesión?

Tras pasar por distintos medios de comunicación estuve trece años en la Agencia France-Presse (AFP), un lugar donde sin duda aprendí muchísimo pero también empecé a percibir los límites de una agencia internacional que distribuye a cabeceras de distinta tendencia política bajo una cobertura de un acontecimiento lo más aséptica posible. Esa neutralidad es necesaria en periodismo, aunque ahora parezca que haya que posicionarse en un lado o en otro, en mi opinión si te posicionas has dejado de ser periodista, pasas a ser un periodista activista… y casi te diría que pasar a ser un activista camuflado de periodista. Si no te posicionas parece que eres un cobarde. En este aspecto si diferenciaba claramente lo que pensaba como persona a lo que tenía que reflejar en imágenes.

La prensa hoy en día se ha convertido en un altavoz pequeño orientado en exclusiva para los oídos que quieren oír ese mensaje, para mí estar bien informado significa escuchar lo que te gusta y lo que no te gusta… pero este tema es muy amplío y creo que me he alejado bastante de tu pregunta.

Autorretrato © Pedro Armestre

No te preocupes, aprovecho para reformularla: ¿Qué te hace pasar de trabajar como periodista en varios medios a ser “activista”, si es que te consideras tal cosa?

No me definiría como activista, me considero un “fotógrafo documental especializado en temáticas sociales y medioambientales”, aunque en la práctica acabo ejerciendo distintos roles dentro de un proyecto. Puedo crear un relato real de un acontecimiento o puedo convertirme en fuente de información que un periodista debería contrastar. No miento, aunque en ocasiones puedo contar solo desde un punto de vista. Esa es la diferencia entre el periodismo y la comunicación que cada día es más difusa y deberíamos diferenciar claramente.

Seguramente esa faceta múltiple es la que motivó mi transición desde los medios de comunicación hacia las organizaciones, que es en la actualidad donde me siento cómodo. Mi flujo de trabajo va más allá del “clic”, de hacer esa fotografía con mayúsculas cuando llegas a terreno. Es muy valioso conocer en profundidad el proyecto desde su inicio, esta visión me aporta una idea clara y concisa sobre qué es lo que desean de mí, y como juntos debemos potenciar un mensaje o una petición para transmitirla.

¿A qué diferencias te refieres cuando distingues entre periodismo y comunicación?

Pienso que el periodismo es el origen de la información tal y como deberíamos entenderla. Una noticia tendría que ser transmitida tras recabar la información facilitada por distintas fuentes y datos. Es la noticia, por ejemplo, que nos proporciona una agencia de información con clientes cuyas ideologías son incluso opuestas. Una información es aséptica, sencilla y descriptiva. Sin valoraciones, opiniones o especulaciones. Posteriormente los medios informativos hacen gala de la pluralidad transformando y matizando esa información hacia su tendencia política, social o cultural.

La comunicación es un periodismo partidista que facilita información desde un punto de vista concreto. El periodista debería usar esta información como una fuente más, contrastándola para escribir su noticia. Hoy en día todas las empresas y organizaciones disponen de gabinetes de comunicación para suministrar puntos de vista a los periodistas. Luego tenemos el contenido patrocinado, que no es exactamente información, un tipo de publicidad oculta bajo apariencia informativa que ocupa cada día más espacio. En medios de información se consigue gracias al talonario. Esto último es tremendamente perverso. Engañan al lector y quien más paga sale mejor parado en los informativos. Es publicidad encubierta y los medios protegen sus espaldas escribiendo “espacio patrocinado por…”

En definitiva, podría definir periodismo y comunicación rápidamente así: El periodismo informa, la comunicación cuenta (es una fuente más para el informador) y el contenido patrocinado vende un producto camuflado como periodismo, aunque realmente es publicidad de marca.

27 de septiembre de 2015 – Pimaltar, Nuwakot. Nepal. El Instituto de secundaria en Pimaltar, en Nuwakot ha sido colocado bajo grandes árboles. Seis meses después del terremoto que devastó Nepal, las escuelas siguen en muy mal estado poniendo en peligro la seguridad de los estudiantes y deben continuar sus lecciones en escuelas improvisadas © Pedro Armestre / Save the Children

Volviendo a los diferentes roles que desempeñas para una organización, ¿Cuáles son esas otras facetas? o, dicho de otro modo, ¿Qué espera una ONG conseguir con tu trabajo?

Es evidente que enviarte a una cobertura genera una serie de gastos. Y yo tengo que convertirme en una inversión, ser un gasto significa debilitar el proyecto. Si convierto mi presencia en una inversión lo que consigamos es un retorno económico, una terminología con la que muchos fotógrafos no están familiarizados. Para ello debo pensar primero en mi cliente, y por último en mis deseos. Si este no sabe cómo transformar el gasto que yo le genero en pos de un beneficio –aquel que me convierte en inversión–, le ayudo a hacerlo. Soy egoísta. Pienso en mi ayudando a mi cliente.

Cada proyecto tiene su propia naturaleza y los enfoques para conseguir su finalidad pueden ser muy variados. Ante eso puedo ser creador de ideas, ayudante de producción, enlace entre medios y la organización, fotógrafo, fotoperiodista, videografo, conductor. Como dice mi amiga Mercedes, soy una navaja suiza.


Abramos ese melón, en este terreno fotográfico, plagado de egos superlativos, ¿Cómo llevas trabajar en equipo?

Me siento muy cómodo trabajando así, he perdido en cierto modo esa ambición de tener la foto premiada colgada en una pared, voy buscando su foto, nuestra foto, prescindiendo o dejando en segundo lugar la mía. En mi faceta laboral con organizaciones una imagen tiene un rendimiento y un recorrido más largo y ha de generar los ingresos necesarios para poder cubrir los recursos económicos, informativos o sensibilizadores que el proyecto requiere.

Cuando trabajaba para medios de comunicación me sentía un poco vacío porque mis imágenes competían en un breve espacio de tiempo contra las de otros muchos fotógrafos. Mi foto podía estar un día en la portada de un periódico, era válida durante veinticuatro horas si se publicaba en papel o dos si lo hacía en digital. Además, su capacidad informativa se veía supeditada a la tendencia política asociada a la línea editorial de cada medio.

Ahora fotografío pensando en una valla publicitaria del metro, una foto para las marquesinas de autobuses en vertical, o en la próxima galería de imágenes para un medio de comunicación, etc. Desde este enfoque colectivo ya no es voy para hacer mi reportaje, simplemente soy una pieza más del puzle. Si el testimonio que he grabado se ha visto un millón de veces en Internet y el 5% de las personas que acceden a ese contenido hacen una donación, ese es el retorno que yo tengo que buscar. Por supuesto, podría ir a terreno, hacer 20 fotos fantásticas y montar una exposición… pero más allá de mi ombligo ¿Dónde está el benéfico?

A colación de los egos, a mi entender es sencillo de explicar: No salgo a la calle a hacer fotos que vayan a museos, esa no es la finalidad de mi fotografía. Que pueda acabar en esos espacios en determinadas circunstancias es posible, pero no es su finalidad. Mis fotografías son el producto que el maquetador de una revista puede tratar a su antojo, de la misma manera que un editor gráfico puede siluetear a una persona que he retratado como recurso si la campaña así lo requiere, porque no pinto “Murillos”. Soy consciente de que mis imágenes, en este caso, no son el producto final, son otro eslabón más dentro de toda la cadena, que es el proyecto a donde van destinadas.

3 de julio de 2017 – Garowe. Somalia Centro de estabilización del hospital de Garowe. Somalia se encuentra al borde su tercera hambruna. Al menos siete millones de personas (el 60% de la población) tienen graves problemas para acceder a una alimentación adecuada © Pedro Armestre / Save the Children Handout

Has hablado de muchos aspectos: un compendio de logística, producción y rentabilidad. ¿Cómo suele ser el flujo de trabajo en este tipo de proyectos?, ¿En qué fase te sientes más cómodo?

En función del tipo de proyecto tengo más peso en una u otra área, todas me satisfacen desde una perspectiva global. Para que te hagas una idea, recientemente hemos viajado a la isla griega de Lesbos, y hemos grabado unos testimonios que se han viralizado, debido a la gran emotividad con la que unas pequeñas niñas relatan sus condiciones de vida tras el incendio del campo de refugiados de Moria. Nadie sabe que los he grabado yo, ni tengo ningún interés en que firmen esos testimonios como grabados por mí. Regresando al punto de partida lo importante es que esos testimonios generen incidencia política, que lleguen a la gente y ésta proponga cambios con su voto o su descontento. Otra de las finalidades es conseguir fondos para continuar los programas de protección a la infancia de la organización.

© Save the Children España

Otro caso cercano que pertenece al mismo viaje: Hace unos días un medio de comunicación publicó una galería de fotos donde constaba como firma Fotos de Pedro Armestre realizadas para Save the Children, remarcando mi presencia y autoría en el reportaje. Tal vez porque en ese circuito tiene interés enfatizar mi firma. En cambio, en las imágenes que aparecen en una campaña de publicidad para una marquesina o una valla publicitaria no necesito que lleven mi nombre, no añado nada, nadie va a sensibilizarse o aportar una donación porque la foto la haya hecho yo… entonces, ¿Qué carallo pinta mi nombre ahí? No pinta nada, lo importante es la finalidad.

¿Y no crees que esta manera de plegarte a las necesidades del guion no limita tu mirada?

Más que limitar mi mirada, la afina. Decidí alejarme para ver con distancia y poder seleccionar qué y cómo mirar. No obstante habría que diferenciar entre las producciones fotográficas o coberturas que realizo para las oenegés y mi fotografía de autor. Aunque en ambos espacios mi estilo está presente, en el primer caso he de ceñirme a unos parámetros para cumplir con las exigencias concretas del proyecto.

En paralelo, pero en caminos separados, sigo trabajando en mi fotografía más personal o de autor sin limites creativos. Un espacio personal donde las ensoñaciones, imperfecciones y trepidaciones marcan un ritmo y una línea particular. Tengo gran interés por las fotos imperfectas. La vida es imperfecta como las fotos que trepidan, son ruidosas y desenfocadas. Hablan mucho de mí y tal vez es mi fotografía más desconocida en España, gran parte de mis clientes son extranjeros. Crezco sin prisa, reposado, imprimiéndole carácter y disfrutando con absoluta libertad. En la sencillez debe existir la virtud.

Imagen perteneciente a la serie “íntimo” © Pedro Armestre
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